04 septiembre 2014

Despedidas, o algo así 



Mi vida estuvo llena de despedidas desde que tengo memoria; con una mamá peruana, de descendencia galesa/inglesa y un padre uruguayo, de raíces catalanas e italianas, pues mi historia, desde que se comenzó a escribir, fue un solo de despedidas... una familia de inmigrantes que llegó en la época dorada del mejor país del mundo y no se imaginaron que al no pulirlo, se pondría más negro que el petróleo.

Mis papás se conocieron una tarde en el metro de París, se mudaron a inglaterra y se casaron a escondidas, para luego irse a vivir a Argentina. Fue ahí donde nació mi hermano mayor, Claus. Su viaje continuó, y fue la parada final, por lo menos por 30 años más.

Fue así como viajábamos más de una vez al año, increíbles vacaciones y duras despedidas. Tal como había sido predecido, mi hermano mayor, siguiendo la tradición familiar y cultivando el problema de territorialidad, decidió emigrar a España. Años después mi mamá regresó a Perú y a Claus no le bastó con una emigración y se trasladó a Nueva York.

Mi hermano del medio, Alejandro, continuó la tradición y vive una semana en cada región, al parecer su problema de territorialidad es aún peor.

Tanto explicar el por qué de mi fobia a las despedidas y es tan simple... ese nudo en la garganta cuando cruzas la puerta para pasar a inmigración... ese esfuerzo para aguantar o suprimir las lágrimas, el hecho de dejar una parte de nosotros en cada lugar, esa parte que no es más que una razón para regresar... siempre he odiado los aeropuertos, aunque ya casi tengo amigos ahí, que suertuda me dirán, pero esas situaciones de siempre extrañar, de nunca estar completos, conmigo no van.

Ahora sí puedo volver a lo que les quería contar; hoy le preguntaba a mi mamá que cómo se enamoró de un hombre tan diferente a mi papá y ella respondió lo de siempre, que mi papá era igual a ella, se convitió en su mejor amigo, mientras que con mi padrastro, Raulito, no fue que se dio, sino que la conquistó... eso de conquistar nunca me ha parecido del todo real, pero quién sabe y es lo ideal.

No tengo muchas experiencias de amor que contar, pero es que para mi, you just know. Cuando yo lo conocí, hablando en acento cubano y disfrazado de meduza... cuando se bajó de un taxi que se lo quería llevar a comer perros calientes en Acarigua... cuando se dormía y roncaba en reunión de guías... y hasta cuando parecía pitufo pintado de azul... no es que siempre lo supe, es que no sabía nada más, porque nada más importaba... porque escondernos a hablar en la Quincalla, perdernos en excursiones y borrar actividades de la pizarra se volvió simplemente inevitable... y es que en el fondo no era nada serio, tantas noches despiertos, idas a la playa y bailar una que otra canción de merengue era lo nuestro. No tenía nada de malo este juego de dos, pues sabíamos ya que nuestro amor tenía fecha de expedición... y de repente estaba en la boda de su tía en galipán y viendo The Vow, meses después en Oxford, Londres, Paris y Berlin... y así fue como dejó de ser un juego.

La conversación con mi mamá no se quedó ahí, pues esa respuesta mi cerebro no la terminaba de asumir... lo describió como un click, es un momento, una acción, algo o quizá nada... y de repente mi cerebro hizo el click y volví a una fría noche en Berlín "...y derepente ocurre: algo se acciona,
y en ese momento, sabes que las cosas van a cambiar; ya han cambiado... y que, a partir de ahí, ya no volveran a ser lo mismo. Nunca... y cuando ocurre, lo sabes...” F. Mocchia.

... y que eso le pasó con ambos, igual pero diferente... es saber que a partir de ese momento ya nada es ni volverá a ser lo mismo... y que quizá todo comenzó mucho antes de que pudieras imaginarlo...

Yo creo que la vida nos separó por una razón, puede que necesitemos crecer por separado y darnos cuenta de muchas cosas... de repente reencontrarnos ya no como niños, después de haber tenido experiencias, vivencias... quizás la vida nos separó para que nos volvieramos a unir... o tal vez no.

Una persona me preguntó que si alguna vez había sentido que por más de que me despidiera mil veces de una persona nunca parecía suficiente; como si nunca bastara, "siento que me despido pero el sentimiento nunca se acaba, no importa el tiempo, siento que me tengo que seguir despidiendo.. de repente es para sentir que de verdad se terminó, pero ese momento nunca llegó" y ahí ella dijo... "lo que pasa es que sus caminos se van a volver a encontrar, lo suyo no es ni será una despedida..."

Todos los pedacitos se unieron y me di cuenta de que siempre que exista esa cosa intangible e inexplicable, también habrán razones para volver... y en ese momento entendí todo y mi vaso dejó de estar medio vacío, para estar medio lleno... lo que pasa es que mi vida nunca estuvo llena de despedidas... y por el contrario, estuvo siempre repleta de bienvenidas.


 "He aprendido que no importa lo que pase, o lo malo que parece hoy, la vida sigue adelante, y será mejor mañana... He aprendido que a veces la vida te da una segunda oportunidad... He aprendido que cuando decido algo con el corazón abierto, por lo general he tomado la decisión correcta... He aprendido que aún tengo mucho que aprender. He aprendido que la gente olvida lo que dijiste, la gente olvida lo que has hecho, pero la gente nunca va a olvidar cómo los hiciste sentir" fracción de un poema de Maya Angelou

26 diciembre 2013


"Este año aprendí que es mejor fingir demencia y seguir adelante"


Mi papá se ha estado quejando mucho últimamente... y por un momento pensé que era algo malo, tanto de cuerpo como de mente... y como yo no iba a ser otra más en ese juego de dementes, apliqué la filosofía de que -todo pasa por algo- y cada algo, en su debido momento y ambiente.   

Entonces, me di cuenta de que yo y los que hemos sido criados así, es decir, de religión católica apostólica romana fuimos irónicamente programados para sufrir ya que vivimos para pedir... y no solo que pedimos incesantemente sino que además exigimos e incluso, al no obtener lo que queremos, nos molestamos con ese Dios que no ha cumplido con "lo que nos debe", supuestamente. 
Unos golpecitos de pecho, 100 Ave María y un café más tarde... nos justificamos y "te lo pedimos señor". 
Agradecemos poco y exigimos demasiado. 

Podemos tener lo que queramos, pero eso de ninguna manera quiere decir que ese algo que deseamos sea de nuestra propiedad, así como tampoco tenemos un título que nos haga merecedores de dicho anhelo, pues nada nos pertenece y nosotros a nadie le pertenecemos. 
Somos pequeñas hormiguitas que creemos que ya todo lo sabemos, cuando en realidad solemos estar atados al jardín donde nos mantienen adiestrados... y pensándolo mejor, algunos no hemos si quiera ojeado los alrededores de nuestra burbuja de vidrios cromados.

Y entre pensamientos de hormigas y quejas vehementes... decidí que este año voy a tener una actitud diferente... voy a pedir menos y agradecer más... pues se lo que quiero y si tanto lo deseo,  ya lo tendré, y sino, pues probablemente es que no le puse el empeño suficiente o recurriré al -todo pasa por algo- simple y llanamente. 

El 2013 fue un año lleno de cambios, repleto de altibajos, algunos buenos y otros nefastos. Un año totalmente bipolar, bipolarmente lindo... y para terminarlo como es debido quiero agradecerle, pero dividido: 

Le agradezco a enero haber comenzado de la mejor forma posible, amanecer en la playa, riendo con mis seres más queridos, a los que no veo siempre pero se que eso que tenemos es indestructible. 

A febrero por darme a esa persona tan detallista que pensó en mi a miles de kilómetros de distancia y que pudo hacerme feliz con unas flores y cinco letras en una carta. 

A marzo, mi mes favorito definitivamente. Por un viaje perfecto, en donde me enamoré de cada lugar en el que estuve, me enamoré del ambiente, de la gente, de las culturas, de los olores y sabores, de los días y de las noches, me enamoré del amor de mi vida una y otra vez... y todavía me enamoro de las fotos, de los recuerdos, de los instantes... y no hay nada más lindo que enamorarse. 

A abril por enseñarme que las despedidas son siempre necesarias para que así pueda haber bienvenidas.

A mayo por un cumpleaños increíble... porque me hizo entender que familiares buenos e incondicionales hay muchos pero en cuanto a amistades no puedo decir lo mismo. Hay diversos tipos amigas, algunas mejores que otras pero las mías... esas sin duda alguna, son las mejores. 

A junio por una semanita de reencuentro con el amor de mi vida, por esos paseos en el carro, esas idas al cine y a comer, por enseñarme a valorar las cosas chiquitas, que parecen tan insignificantes hasta que pasa eso, ese momento en donde te das cuenta de que quieres que ese segundo sea realmente eterno, porque es un instante completamente perfecto

A julio por darme el chance de desconectarme un poco y de decirle adiós a mi segundo año de carrera, que hizo que el amor por lo que hago sea impresionante, tanto así que ni ver estadística pudo desencantarme. 

A agosto por darme un respiro en mi llano antes de ese reencuentro, que fue una despedida eterna, pero definitivamente una experiencia que terminó siendo buena. 

A septiembre por aguantar lágrimas como para hacerme una playa personal... por darme una familia incondicional que me hizo reír y me acompañó en un viaje sin igual. 

A octubre por mi tercer año de carrera y una beca adicional, porque me di cuenta de que todo lo que se hace bien vale la pena... que cada final es un nuevo comienzo y que si se cierran las puertas, siempre se puede entrar por la ventana. Todo es cuestión de actitud frente a lo que viene y a los 20 años, lo que viene, viene bien. 

A noviembre por esos amigos que me apoyaron e hicieron que me diera cuenta de que siempre existe algo más, que no siempre lo que creemos que es mejor, realmente lo es... y sobretodo por volver a sentir eso que hace tiempo no sentía y ya me había olvidado y así lo junto con diciembre... por devolverme ese sentimiento de infinidad eterna e inagotable. 

Así puedo retomar y encajarlo perfectamente con esa imperfecta idea que dejé unos párrafos atrás.
Todos queremos pertenecer y no nos damos cuenta de que a veces... no pertenecer no es tan malo. 

Al enfrascarnos en el hecho de pertenecer, ya sea a un lugar, a una sociedad o a una persona, nos limitamos, pues como me enseñaron en sociología, al momento de tomar una decisión, estamos descartando todas las demás... y no tiene nada que ver con ser o no determinado, pues si hay alguna cualidad que me identifica, es esa, terca y determinada; pero esto va más allá, en el momento en que aceptamos y entendemos que simplemente no pertenecemos -y sobretodo- que nada ni nadie nos pertenece, es cuando podemos alcanzar ese estado que mencionaba antes, ese sentimiento de poder ser infinito, que no es más nada que pura, simple y total libertad.

Todos, incluyéndome, vivimos preocupados por tomar decisiones, pero en estos días alguien me dijo una frase muy importante... que a veces, debemos tomar la decisión de no decidir... que sí es una decisión, aclaro, para nosotros los tercos y determinados... pero no nos confundamos, esa decisión no es simple, no es aplazar, ni pensar mil y un veces el tema no decidido, pues la decisión es dejarlo ir, porque no es un sí, ni un no; es un 
-no.voy.a.decidir,voy.a.vivir-

No siempre se puede tomar esta drástica decisión, pero a veces, solo a veces, es sumamente necesaria para nuestro bien psicológico, porque al final, decidiendo no decidir, tomaremos la mejor decisión, 
-virir-.

... y pues, lo más importante al final es ser feliz... y tenía tiempo sin darme cuenta de lo fácil que era. Estaba encerrada con llave en esa burbuja de peticiones, exigencias y promesas... que de nada valen realmente. 
Así que les pido que asimilen que son tan libres, que pueden decidir hasta no decidir nada... y yo, por esta vez, decidí no complicarme y solo ser feliz.

Decido tener esos segundos de completa infinidad una y otra vez, aprovecharlos y sentirlos sin miedo, porque nadie me pertenece y lo más importante no es que yo no sea de nadie sino que tampoco quiero serlo, el día de hoy no quiero pertenecer.

Nadie me dijo que la libertad se podía sentir así, que se podía palpar, oler, oír... pero se los digo yo hoy a ustedes; agárrenla y úsenla, les prometo que no se van a arrepentir.

Sean y dejen ser, no es fácil, pero nadie dijo que lo fuera. A veces nos acostumbramos tanto a algo tan antinatural como encerrarnos, que es todo lo que conocemos, pero debemos saber, que es tan solo un estado mental. 

No les digo que deben salir o que tienen que hacer algo, sino todo lo contrario. Es ese sentimiento de que tu, y solo tu puedes hacer con tu vida, cualquier cosa en el mundo. No desperdicien su chance de ser infinitos.

Una amiga escribió:

"Este año aprendí que es mejor fingir demencia y seguir adelante"


y no pudo haberme leído la mente de una mejor manera... 

Feliz navidad y feliz año 2014

It's time - Imagine Dragons




26 noviembre 2011

Que rico se te ve el hilito cuando... 
Han pasado muchas cosas desde la última vez que estuve aquí... participé en una carrera donde me encontré a muchas personas neuronas en forma de dinero... me dijeron que botara mis sharpies de colores y que me ahombrara un poco, que me pintara el pelo o que me fuera al Peloponeso... que si quería salvar al mundo estaba en el lugar incorrecto. Lloré mucho, como de costumbre. No iba a ser la abogada que todos me presionaban para que fuera, la que en verdad nunca quise ser, pero me han dicho que si te repites algo muchas veces te lo terminas creyendo... entonces agarré mis sharpies de colores y mi cartuchera que en realidad es un estuche de bombones... no, de bombones no, de maquillaje... uso ese estuche porque supuestamente ya soy muy grande para llevar la cartuchera de princesas a la universidad, aunque sigo midiendo un metro 55´ pero seguramente se refieren a otro tipo de grande, en verdad no me importa mucho, les seguiré contando para no hacer tan largo el asunto... en la nueva carrera que comencé a trotar tengo una parada la cual es mi favorita, antropología filosófica, hoy hablamos de la humildad, de la confianza y de la honestidad... siempre escribo sobre la confianza, creo que todo siempre lleva a eso, confianza o en su defecto, desconfianza... las personas que necesitan hablar mal de otros porque se sienten tan pero tan poca cosa que necesitan posicionar a los demás como inferiores para ver si así pueden sentirse un poco superiores, parece como que lo lograran, pero no creo que lo hagan. Están los que piden que confíes, los que dicen ser los confiables, los mejores, y los tontos que confían a ciegas, los inteligentes estudiosos estudiantes que no saben nada de la vida porque prefieren lo técnico, en donde no te llevas tantos golpes pues simplemente lees sobre ellos. Tantos diferentes tipos de personas y al final, somos parte de un todo, somos lo mismo pero diferente... los tontos que quieren ser rebeldes pero no lo son, los que se manchan la piel con mensajes superfluos, los que insisten en que su muerte debe ser por cancer de pulmón y los que siguen creyendo que herbalife es la mejor decisión... si cazan a los kanguros en Australia por la sobrepoblación ¿por qué no cazar humanos por diversión? Esos que por naturaleza se les llama “persona” pero que sabemos que no lo son y que merecen ser cazados como todos los toreros deberían ser coleados.
Estoy cansada y dormida pero voy a salir igual, voy a escuchar Rawayana aunque sean unos patanes más porque tengo dieciocho años y supuestamente los debo aprovechar, en una hora me vienen a buscar, un, dos, tres shots azules y un atamel, a veces no se necesita nada más pues al fin y al cabo la felicidad puede ser un poco banal. Antes de irme voy a cocinar unas cuantas mentiras, pues parece que hoy en día es lo que las revistas solicitan. 

Mientras sofreía unos huevos de plástico fue cuando decidí evaluar las posibilidades y probabilidades y sólo me di cuenta de algo... en realidad nunca me gustaron tus abrazos.

12 junio 2011

 
Ya no se reserva el derecho de admisión.

Las personas mayores, los rebeldes sin causa, los grandes autores y hasta se suele escuchar en letras de canciones, que los tiempos pasados fueron mejores. A los mencionados anteriormente, vemos comportarse de forma caprichosa, insistente e incluso algo fastidiosa cuando se habla del tema... Continuamente escuchamos decir,
-“Porque cuando yo era niño se podía caminar por la calle sin temor”
-“Porque cuando yo era joven no teníamos esos aparatitos de los que usan ahora... bemberry, blackserry, chimberry, crackberry... blackberry” convencidos de que en los tiempos pasados, todo era mejor... y pues claro, la señora del servicio doméstico no robaba, pues la tenían esclavizada... y por supuesto que por la calle a nadie asaltaban, tan sólo iban directamente a saquear cualquier casa y quien sabe si verías a toda tu familia siendo apartada de la sociedad por una tonta diferencia de color de piel o religión o quizá llevada a un campo de concentración... y ¿Cómo podríamos si quiera dudar que en los tiempos pasados la santísima iglesia abusaba sexualmente de chiquillos inocentes? Pues claro que no, eso es ahora, antes no había de que preocuparse... ¿o será qué simplemente ignorábamos los abusos que muchos pequeños vivían? por parte de la supuesta representación de Dios en la tierra. Ojos que no ven...

-“Que la moral... los valores... todo ya se ha perdido...” ¿Qué valores?
-“Ahora los gobiernos no son más nada que indiscreta corrupción” y es que Hitler, Pinochet, Franco, Mussolini y Fidel fueron muy apegados a los valores, derechos humanos y a la ley... Muy discretos que fueron, por cierto.

-“Las familias ya no se sientan juntas a comer”... eso depende de cada familia, de las reglas establecidas, pues “cada ladrón juzga de acuerdo a su condición”.
Podemos acercarnos a los que lejos están y podemos también alejarnos de los que más cerca van, podemos acercarnos a los dos, o por el contrario, alejarnos sin pudor. Todo a nuestra disposición gracias a los nuevos tipos de comunicación.

Con la globalización, mucho se ha perdido, no lo puedo negar, pero el desarrollo es inevitable... con miedo a los cambios, vivimos todos... Ya sea un nuevo cachorro, otro presidente o que a tu pequeñuela ya se le estén cayendo los dientes, está creciendo más rápido de lo que parece.
Apatía a la evolución y a un supuesto estilo de vida mejor, tal vez. Dudar de lo inestablemente inseguro es de lo más normal, aunque conozco a algunos que su zona de seguridad es nada más que la estable inseguridad. Esos que no soportan tenerlo “todo” y sentir que por un segundo nada está mal en algún sentido, cuando parece que todo bien está... como cuando tu cuarto está tan obsesivamente ordenado, casi desagradable, que necesitas cambiar algo de lugar para que así sea todo un poco más real.

Puede que ya tu familia no tenga sangre verde o azul, quizá desciendes de un colonizador con clase, con porte... mas tú, no eres él. Y pues, mientras puede que tu vida hubiese sido mejor en un tiempo pasado, felíz estoy yo de que en unos meses podré votar siendo mujer y que en mi playa, tu playa, nuestra playa, la playa... o lo que sea, no haya un letrero que delimite quien puede o no entrar.
Ya no se reserva el derecho de admisión a vivir en igualdad.
Todos siempre vemos al pasado mejor de lo que fue, y pues, no soy nadie para decirles que se conformen, pues yo misma soy una gran inconformista, desorganizada perfeccionista. Pero... ¿y de dónde nació esta nueva era? ¿No fue de las generaciones pasadas?
Tanto que se dice que: “los muchachos de ahora...” ¿y quienes criaron a estos desastrosos muchachos? No se a tí, pero, ni la televisión ni las noticias me criaron a mí... ¿no fue esa generación pasada? esa que tanto critica... ¿La que crío a la mía? Irónica inconsistencia..
Sobran las personas que hablan sin pensar y generalmente éstas se juntan con las que hablan sin saber y pues, “Ignorar su propia ignorancia es la maldición del ignorante” -Bronson Alcott.
La era de la información ya ha pasado... y el gran problema del mundo sigue siendo el mismo, pero al revés. Es decir, la falta de información era el gran problema de la humanidad... y pues ahora, es el ignorar la información que tenemos, o por el contrario, creer toda información que recibimos... en fin, nuestro gran problema, sin duda alguna, es la desinformación. Ya sea por no tenerla, por ignorarla o por el mal uso de la misma.

La inteligencia artificial, nueva tecnología, mega-macro-mini-nano whateverbots que por nosotros todo harán... La inteligencia humana en esta era se ha concentrado en crear “cosas” que todo lo hagan por nosotros, incluso pensar... ¿tiene sentido que tanta inteligencia se base en hacer que objetos inanimados piensen a la par? Pronto, veremos tijeras y engrapadoras parlanchinas... ¿Qué más? Aunque aún no nos pueden reemplazar, pues falta esa chispa, esa cosita latiente dentro de ellos, ese 75% de agua que tenemos dentro, todo lo que nos hace sonreír, llorar o sentir... aunque, tal vez, siendo así, seríamos más funcionales, pensando en frío sin que nuestras acciones se vean afectadas por los sentimientos. Y cuando éstos, finalmente sean diseñados para sentir por nosotros... ahí, nosotros dejaremos de sentir. Tal como lo es el humano, todo lo creado para pensar y sentir, también es creado para destruir.

Volvamos a que los tiempos pasados fueron mejores... eso depende de por que lado lo veas. Definitivamente los Beatles fueron mejores que los Jonas. El consumismo nos consume rápidamente, al igual que la inflación, y cada vez la ciencia carcome más nuestra fe. Pero, posiblemente, la ciencia quiera probar que no debemos tenerle fe a algo sin fundamentos, a predicaciones a las cuales la sociedad nos empuja a creer sin prueba alguna, la ciencia nos da la posibilidad de creer en lo que tocamos, en lo que sentimos, en nosotros mismos. Pero es que, creer en lo desconocido es tan atractivo... ya nadie nos puede juzgar por lo que creemos, pues si todos pensáramos igual, que insípidos y monótonos seríamos. Tan sólo nos diferenciamos por lo que somos y lo que creemos, por lo de adentro.
Tendemos a pensar que el ayer es mejor que el hoy y pues, aunque así fuera, igual no lo podemos cambiar. Preocupados por el pasado, nos perdemos lo mejor del presente, y pues, mañana, lo que hoy fue presente, ya será pasado.

La razón por la cual las personas encuentran tan difícil ser felices, es porque, siempre ven al pasado mejor de lo que fue, al presente peor de lo que es y al futuro más simple de lo que será”- Marcel Pagnov.

09 febrero 2011





En uno de esos ataques de personalidad que parecen de mujer bipolar, le tiró el anillo y le dijo que no lo quería ver más, que si iba a seguir con esas tonterías que la dejara en paz, el hombre tonto decidió ni preguntar... y entonces ella caminó hacia la derecha y él hacia la izquierda, ninguno de los dos miró hacia atrás, la razón era obvia, era el miedo de voltear y verse mirando la espalda del otro que decidió no mirar. Ella pidió un taxi pues ya ni podía manejar y el prefirió caminar sin parar.
Ella se subió al taxi y éste le comenzó a hablar,
“¿Qué hace una muchacha tan linda llorando sola por este lugar?”
ella solo sonrió, no tenía ganas de hablar, como cuando quieres parar de llorar pero las lágrimas se salen así, sin preguntar.
Al taxista le gustaba conversar, hablo durante horas, 50 años de casado ese día cumplía, pero tenía que trabajar pues a la casa comida debía llevar. Se casó a los 19 y su mujer en casa con los nietos lo esperaba... mientras en el asiento trasero, ella se mordía las uñas, hace tiempo que no lo hacía, pero ahora hasta un poquito de sangre le salía, pero ya ni siquiera le dolía. Tan solo quería que el bendito taxista se callara de una buena vez, que le importa a ella, si tan solo tiene unos año de casada y las peleas ya la tienen harta.
Ella quería llegar a su casa o tal vez no ¿Qué pasa si al llegar sus cosas se llevó? ¿Qué pasa si la abandonó? Y se echa la culpa, pues fue ella la que le pidió que la dejase en paz, miles de pensamientos que de la cabeza no se puede sacar, pero el taxista solo la mira y sonríe un poco más, contándole de su vida y de que al amor lo hay que cultivar, que hay que aprender a querer lo que se tiene sin intentar cambiar al otro individuo tan particular
“Pues eres su pareja no su mamá y si estas con él es porque lo quieres tal como es” ella sabía que el viejo taxista estaba en lo correcto pero solo quería llorar y llamarlo una vez más, pero su orgullo era más grande que la culpabilidad.
“Aunque él también tenía culpa y ni intentó preguntar” susurró ella sin querer que el entrometido taxista siguiera... “y si lo amas, muchacha, ¿por qué no lo vas a buscar?” y ella se preguntaba lo mismo pero “¿para que? Si vamos a terminar igual” el taxista movía la cabeza y sonreía un poco más ante tanta inocencia.
“Da un poco más y espera un poco menos, la vida no es una novela ni una película de amor, pero definitvamente no hay mejor sentimiento que la ilusión” y ella solo lo escuchaba, mientras miraba por la ventana, sobre analizaba, cada paso que hizo, lo que pudo haber dicho pero no dijo, porque no entiende nada, como dos adolescentes que se odian y se aman.
Ella se va acordando de todo, por más que quiera guardarle rencor, la sonrisita del lado izquierdo le gana...
y el taxista le dice “lo que tu tienes muchacha, eso es miedo” y ella se va enervando con este taxista que tiene más boca que carro y esta tan confundida que comienza a pensar en lanzarse rápido, entre ese taxi tan incomodo y los pensamientos tortuosos...
Quiere dormirse, levantarse y que todo esté bien... y mientras el taxista seguía hablando ella se quedaba dormida y solo quería recoger los pedacitos que su ira había destruido por las falsas promesas, mentiras, desconfianza y su falta de autoestima.
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Las llaves de la casa suenan y ella se levanta, entra él como si nada y un beso en la frente nunca falta, ella no entiende nada... se para y lo abraza y ahora y es él, el que no entiende nada, pero sin dudar, la abraza... y esa noche hablaron como hace tiempo que no pasaba, aunque discutieron mil veces para no perder la maña, porque no hay nada perfecto pero sobran las ganas.
Y él lleva la cena a la cama y la mira “que tonta... ¿como pensaste que te iba a dejar?” Y en su mesita de noche dejó el anillo sin titubear y ella, perpleja, miró su dedo sin anillo y se lo puso sin siquiera preguntar.
Que raro día, él que acaba de pasar, pero al final decidieron lo malo obviar, pues se quieren sin importar más. 

22 enero 2011

Lo clandestino, coincidencial y lo casual.

    No se si alguna vez pensaste que llegaríamos a esto, una corta despedida sin abrazo ni hasta luego. Eso de que los días se hacen mas largos y quieres que acaben de acabar, que llegue la noche para poder descansar, para así dejar de pensar. Esperando que de repente el mañana te haga olvidar... pero deja de intentar, por alguna razón estás donde estás, puede que así lo hayas querido o que simplemente sea tu destino, indiferente la respuesta será, pues es pura creación de tu falso razonamiento sin razón y sin igual.            
    Las miradas de reojo todos las pueden notar, o me lo imagino tal vez, siempre esperando un encuentro coincidencial, casi casual, pero que no lo es en realidad. Ambos lo sabemos pero decidimos disimular, pues aparentamos no sentir, para no hacernos más daño y así no dañar a los demás. Tu por tu lado y yo por el mio, dos extraños que todo un camino juntos llevan recorrido, juran que no volverán a lo mismo, cayendo nuevamente en lo que parece un precipicio, arriesgandose otra vez, esa que llaman ´la ultima´, cada vez. Pues si lo hacen, alguna una ganancia habrá ¿Qué tipo de locura será? La de pagar por esa garantía de volver a llorar.
    Se balancean los momentos buenos y malos, cuando pasa el tiempo solo lo bueno se suele recordar, se encuentran extrañándose aunque mirándose a los ojos se encuentran ya, entre risas y abrazos ocurre otra clandestina discusión, la que se vuelve pelea una vez más, como ambos habían de esperar. 
    Ya ninguno puede aguantar, no hay nada que los una ya, y hay tanto que los aleja cada día un centímetro más.
    Meses sin verse, rehabilitación total para la compulsión animal de este ridículo amor sin comienzo y sin final... pero no pueden evitar pensar y otro encuentro casi casual sucede sin más, fingen sorpresa automáticamente, pues ya nadie apoya esa distorsionada y dañina relación, compulsiva pero algo linda... caras duras como yeso, pero por dentro ambos sonríen sin mucho que pensar, ahí no hay nada que disimular.
    “Te llevo a tu casa y así conversamos un rato más” dijo casi casualmente, como si no llevara toda la noche planeando soltar esa frase coincidencialmente...
    “Vamos” y una pequeña sonrisita casual intento disimular, aunque todos la pudieron notar.
     El ciclo se volvió a cerrar o tal vez volvió a comenzar, como lo quieras llamar, pues reiteradamente se han dejado de evitar... y así, el encuentro casi casual nuevamente se ha convertido en esa ´ultima vez´, una vez más.  

25 diciembre 2010

Not entirely broken.


Probablemente esta va a ser la entrada mas tonta y nula que han leído, pero la más sincera.  
A las 12 todos nos abrazamos, pero no uno de esos abrazos de “la paz sea contigo” y una palmadita en la espalda, no, fueron de esos abrazos que trasmiten todo lo que un simple y tonto abrazo permite, lo cual dejo a tu criterio e imaginación.
Hoy es navidad, un día que hace muchos años fue especial, el mejor día del año, no podía esperar... durante muchos años ha sido relativamente normal pero es que hay algo, no se como explicarlo, es como un día normal con un poquito de escarcha, pimienta y sal.
En un momento, toda mi vida se me paso por en frente, como un recuerdo, un video, y por unos segundos me sentí tan querida y a la vez mal agradecida, porque no valoramos lo que tenemos, porque a veces no nos damos cuenta de que ahí esta, sólo para nosotros y que en cualquier momento puede desaparecer. Por mas tonto que suene, piénsenlo bien.
Todas las familias están “broken”, no hay familia perfecta y aunque no sea consuelo, siempre habrá una situación peor que la que estamos pasando. Lo que no significa que vamos a sentir menos, simplemente tenemos que tener claro que hay cosas peores que ésto. Todos nos quejamos, de todo en general, ya sea porque nos levantamos de mal humor o porque hace mucho calor y nunca paramos un segundo a ver todo lo que todavía esta bien y que quejándonos no resolvemos nada, nos salen arrugas, más nada. Probablemente sea algo cliché y que se los han dicho unas cuantas veces pero es que la única forma de ser feliz es sonreirle a lo que tenemos y luchar por lo que queremos, en vez de quejarnos esperando que nos caiga del cielo. Porque cada quien tiene lo que se merece. Hay que cuidar lo que decimos, pues lo mas importante que tenemos es el cariño. Un lugar, un objeto o el dinero nunca nos va a llenar, son solo adornos de la realidad. Ese abuelo al que ya no llamas, esa amiga a la que tienes olvidada, esos primos que no ves desde hace tiempo, ese novio con el que peleas todo el tiempo puede que mañana no este más, lo digo literalmente, pues mi papá perdió a su mejor amigo hace menos de un mes, el domingo estábamos almorzando con el y al día siguiente se nos fue. Sin chance de despedirnos, sin tiempo para procesarlo ni digerirlo. Pase 4 horas seguidas acostada mirando las rayas rosadas de la pared de mi cuarto, me sequé las lágrimas y pensé en su esposa, la mujer de su vida, que vivió y el no, quien sabe si estaban peleándose cuando el choque ocurrió... en su papá, el que toda la vida lo hizo sentir inferior, la culpa que siente ahora ese señor... se que es poco probable pero, y si pasa ¿qué? Y si lo ultimo que escucha tu mamá o tu novio de ti es un “No te soporto” "Déjame, salte de acá"o un "te odio" de casualidad... siendo aparentemente en broma o pura realidad,  porque las palabras son más fuertes que cualquier fuego artificial. What goes around comes around. Por mas mal que estemos, siempre están los que a pesar de todo, nos quieren, sin esas personitas insigificantes no seriamos absolutamente nada, ¿Para que arriesgarse a perderlos?. Estoy un poco sensible, como siempre... me tengo que ir a arreglar  y a comer pavo, así que... feliz navidad y... gracias.

A mis papás y hermanos, las personas mas importantes en mi vida.
A mi mejor amiga, que a pesar de las peleas y diferencias es mi hermana.
A mi mejor amigo, que lo quiero tanto que se me arruga el corazón de pensarlo.
A mis muffins de banana, hds, que los amo como a nadie mas.
A mi futuro esposo, porque lo amo con cada pedacito de mi.
A todos los que quiero, porque son especiales tal como son.
A teatro, porque me hacen sonreír.
A todos los que me quieren, porque a pesar de todo, todavía me quieren.
A todos a los que he hecho daño, que son el reflejo de lo que soy.
A todos los que me han dañado, que me hicieron más fuerte.
A todos los idiotas que pasaron por mi vida, que todavía los recuerdo.
A todas las personas que conozco y que estoy por conocer, porque por alguna razón están o estarán en mi vida.
A ti, por perder unos minutos de tu tiempo leyendo esto.
Watch your thoughts, for they become words.

Watch your words, for they become actions.

Watch your actions, for they become habits.

Watch your habits, for they become character.

Watch your character, for it becomes your destiny.”